Tengo días
dandole vueltas a éste tema sobre los animales. Es algo de lo que me
gustaría escribir. Siempre he sentido un gran afecto por los animales
domésticos sobre todo en especial por las mascotas. De hecho siempre tuve gatos, los cuales ejercen
una gran atracción en mi vida, quizá por todas esas leyendas que existen sobre
ellos, pero no por las de origen negativo sino las de origen positivo como las
creencias que en la antiguedad tenían los egipcios sobre los gatos, a quienes
se les consideraba de origen sagrado y divino.
Los egipcios les amaestraban para la caza, eran los que
debían buscar las aves que ellos cazaban y llevarselas al dueño, no se sabe
cómo pudieron los egipcios amaestrar a los gatos en esa labor, también sabemos
que al morir un gato los miembros de la familia se afeitaban las cejas en señal
de duelo y los gatos al morir eran embalsamados y enterrados con honores, si
alguien mataba un gato asi fuera por accidente, era linchado por el pueblo
quienes no toleraban que los gatos sufriesen ningún mal, conocemos la historia
de la Diosa Bast o Diosa-Gato venerada en el delta del Nilo, era representada
como una mujer con cabeza de gato, ésta diosa representaba la maternidad,
fertilidad, la alegría, defensora de los hijos, guardiana y protectora del
hogar. Hay tantas creencias extendidas sobre los gatos hoy en día, dicen que
los gatos siempre son los que reciben las malas energías que pueden ir
dirigidas a un miembro de la familia, son protectores del hogar en el sentido
energético y espiritual.
También de los
perros se dicen muchas cosas buenas, como que es el mejor amigo del hombre, una
de las mascotas más fieles y nobles que hay, historias de perros y gatos que
aman a sus dueños incluso después de muertos hay muchas. Hace poco leía
la historia de un perro llamado Leao que en Brasil después de las terribles
inundaciones que acaecieron, una señora humilde que había recogido un perrito
de la calle y lo había adoptado, fue el único que sobrevivió a la inundación
donde murió ella y sus familiares, el perrito consiguió llegar al sitio donde
la habían enterrado y no se quiso separar de la tumba de su dueña. Asi muchas
otras historias como la de Hachiko el perro que en japón en 1925 esperaba el
regreso de su dueño, un profesor universitario que tomaba todos los días el
tren para ir a su trabajo, Hachiko le esperaba cada día en la estación hasta
que un día el profesor falleció en su lugar de trabajo y no volvió, Hachiko le
esperó durante los restantes diez años de su vida, como siempre sentado
enfrente de la estación de trenes. Lo mismo ocurrió con Canelo el perro que
permaneció durante 12 años enfrente del Hospital de Cádiz esperando a su dueño
quien cada cierto tiempo iba a recibir diálisis, Canelo lo esperaba enfrente de
la puerta del Hospital hasta que un día su dueño se agravó y no salió ya más
con vida del hospital. Lo mismo
ocurrió con Gaucho un perrito uruguayo quien tampoco abandonó a su dueño
después de muerto custodiando su tumba hasta que falleció junto a ella.
Como vemos hay algo en éstos animales que nos llena de
dulzura el alma y nos hace pensar que ciertamente los animales al igual que
nosotros tienen un alma que los vivifica y humaniza. Entiendo que no todos los animales son
domesticables pero tienen un ánima que los vivifica y los hace ser dignos de
recibir amor y respeto....
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